Thursday, June 01, 2006

Homosexualidad: Del acto político y crítico a la mercancía por Ricardo Quiroga

En los años ´70 la sexualidad de aquellos que no encajaban en el molde, era crítica en sí y hasta revolucionaria, ya que ponía en jaque los fueros de la normatividad.
Por un lado la binaridad hetero-homo, la categorización, la necesidad de análisis y explicación deja tranquilos a la mayoría. La reciente categoría homosexual es producto de la articulación del poder policial y el saber medico.
Perlongher en unos de sus escritos políticos decía: “no queremos que nos persigan, ni que prendan, ni que nos discriminen, ni que nos maten, ni que nos curen, ni que nos analicen, ni que nos expliquen, ni que nos toleren, ni que nos comprendan: lo que queremos es que nos deseen”.
Por otro lado, en los años ´70 la brecha entre la homo y la heterosexualidad era enorme, hoy en día, la metrosexualidad en los hombres heterosexuales acorta la brecha setentista. ¿Qué pasó? ¿Qué nos sucedió, compañeros, para que llegáramos a encajar en un modelo como el actual?
En otro de sus escritos, el autor de “La prostitución masculina”, habla de la muerte de la homosexualidad. Yo a esto le agregaría la percepción de que a nuestras prácticas las han ido vaciando de contenido, las han convertido en una simple mercancía.
Hoy día no se sabe quién es gay y quién no. Hoy en día la homofonía, el crimen y el asesinato continúan, pero gracias a aquellos que levantaron la bandera de la tolerancia y a la necesidad del mercado de crear o tomar prácticas para convertirlas en mercancía, han puesto nuestro deseos en la mesa mercantil para que sean consumidas.
La loca subversiva y revolucionaria devino en esto que hoy somos, un mero artículo de consumo. Hoy la homosexualidad se compra a la vuelta de la esquina y así se termina lucrando con nuestro deseo.
Cuando hoy hablamos de lesbianas, bisexuales, gays y travestís, hablamos también de un espacio para el esparcimiento y el encuentro, de la disco, de la ropa de marca, del perfume que nos da identidad, de la música que nos caracteriza. Por otro lado, los héteros concurren a nuestros lugares, lo hacen porque son re tolerantes y progres, eso sí, sin un previo cuestionamiento a su propia homofobia internalizada. Ni hablar del morbo que despiertan nuestras compañeras lesbianas.
Los hechos más simples de nuestra vida cotidiana hablan de nuestra ideología, de nuestro sentir, de nuestra acción. Aquello que algunos sostienen que es privado, para nosotros no lo es: lo personal es algo político. En nuestras sábanas penetra la iglesia, el poder policial, la medicina y, sobre todo, el mercado. Por eso mismo rompamos con el discursito de lo personal y lo privado, y actuemos para que lo subjetivo y personal devenga político (como ideología y posicionamiento ante los hechos puntuales en los que estamos insertos).
¿Qué ha pasado con lo ideológico en los movimientos gays en Argentina? Yo diría que algunos viven como homosexuales y otro viven de la homosexualidad… Y como gran exponente de esta última afirmación tenemos a la C.H.A, la representante de nuestros “derechos”, la que supo hacer, junto al poder político porteño, de la homosexualidad un cómodo kiosquito.
Por otro lado, encontramos a S.I.G.L.A, y acá podríamos decir que algunos viven con SIDA y otros viven del SIDA… hasta que esta epidemia mundial devino mercancía. Esta gente recibe dinero por parte del exterior para realizar encuentros y organizar grupos en el interior de nuestro país, pero lo único que hacen es un tours interno. Por suerte acá en Mendoza no les resultó...
La moda, las discos, las ONGS, las organizaciones han hecho de lo nuestro, objetos de consumo para satisfacerse y vivir de ellos, son meros parásitos. Algunos me preguntan: “¿y ustedes qué hacen? Son una paja mental”. Si ellos afirman que somos una paja mental, compañeros, es un buen síntoma.

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