Sunday, June 18, 2006

Alarma: Dirección única por Ricardo Quiroga

“Es preciso cortar la mecha que arde antes que la chispa alcance la dinamita”, esta es una frase que nos dejo el filosofo Walter Benjamín, en uno de sus tantos escritos como crítica al progreso. La dinamita justamente no es la revolución, lo que en cualquier momento estalla es la sociedad íntegra en manos de la “evolución y el progreso”. La pregunta que deberíamos hacernos es si esperamos sentados en la puerta de nuestros hogares la bendita revolución mientras el enemigo continua venciendo o estamos atentos a los acontecimientos actuales para romper el orden actual que nos oprime ideológicamente, económicamente y corporalmente.
Ante todo Benjamin (1892-1940) es un crítico revolucionario de la filosofía del progreso, un adversario marxista del “progresismo”, su filosofía es una crítica moderna de la modernidad. También es importante acotar que en su primera tesis filosófica de la historia, cuando habla de un muñeco autómata de madera vestido a la turca, refiriéndose al “materialismo histórico” está realizando implícitamente una crítica a los voceros del marxismo de su época. Las comillas sugieren que ese muñeco autómata no es el verdadero materialismo histórico, sino aquellos que se hacen llamar así. Dentro de estos voceros tenemos la versión comunista y la social-demócrata. La primera se basa en un materialismo mecánico que percibe la historia como una especie de máquina que conduce de manera automática al triunfo del socialismo. Para este materialismo mecánico, el desarrollo de las fuerzas productivas, el progreso económico y las “leyes de la historia” llevaran a la crisis final del capitalismo y a la victoria del proletariado. La otra versión , la social-demócrata apunta a las reformas que transformaran la sociedad gradualmente.
La filosofía de Benjamin tiene un alcance universal. Cuando hablamos del punto de vista de los vencidos, no solo podemos aplicarlo a la historia de las clases oprimidas, sino también a más de la mitad de la humanidad: las mujeres, los judíos, los gitanos, los indios de las Américas, los kurdos, los negros, las minorías sexuales, en resumen a los parias. (personas excluidas de las “ventajas” que gozan las demás)
Dicho filósofo realiza un análisis de la historia articulando tres fuentes muy diferentes:
- El romanticismo alemán
- El mesianismo judío
- El marxismo.
Esta articulación se manifiesta por primera vez en el libro dirección única, escrito entre 1923 y 1926, en el cual encontramos, con el título de “alarma de incendio”, la premonición histórica de las amenazas del progreso:
“Si el derrocamiento de la burguesía por el proletariado no se cumple antes de un momento casi calculable de la evolución técnica y científica, todo se habrá perdido”.
La idea de una asociación entre teología y marxismo es una de las tesis de Benjamín que suscitaron mayor incomprensión y perplejidad. Ahora bien, algunas décadas después, lo que en el 1940 era sólo una intuición se convertiría en un fenómeno histórico de primerísima importancia: la teología de la liberación en América Latina. Autores como Gustavo Gutiérrez, Enrique Dussel entre otros inspirados en estas tesis produjeron un cuerpo teórico articulando de manera sistemática el marxismo y la teología, que contribuyó a cambiar la historia de América Latina. Los millones de cristianos inspirados por esta teología, presentes en las comunidades de bases o en las pastorales populares, cumplieron un papel capital en la revolución sandinista de Nicaragua (1979), el auge de la guerrilla en América Central (El Salvador, Guatemala)., la formación del nuevo movimiento obrero y campesino brasileño- el partido de los trabajadores (PT), el movimiento de campesinos Sin Tierra (MST)- y hasta la eclosión de las luchas indígenas en Chiapas. De hecho, la mayoría de los movimientos sociales y políticos rebeldes de América Latina en los últimos treinta años tienen que ver, en mayor o menor medida, con la teología de la liberación.
Tomaremos algunos conceptos de Benjamin para tratar de articularlos con la historia de los movimientos lésbicos-gays argentinos hasta nuestra actualidad.
Cuando realizamos un recorrido histórico de los movimientos lesbicos-gays nos remitimos a fines de los 60 , al frente de liberación homosexual gestado en nuestro país. El FLH fue unos de los pioneros en Latinoamérica de lucha en pos de los derechos de las minorías. Este Frente se conformó por intelectuales de izquierda que integraban diferentes agrupaciones críticas y sobre todo trotskistas. Otra fuente a la que nos remitimos es la que nos dejo Néstor Perlongher.
Muchos nos critican y creen que no sirve de nada mirar al pasado, que la historia no nos sirve de absolutamente nada, que perdemos nuestro valioso tiempo, a esto nosotros les respondemos que nuestra mirada no es una mirada nostálgica al pasado, que nuestro posicionamiento no es que “todo pasado fue mejor”, sino que nuestra mirada es una mirada nostálgica activa, que nuestro posicionamiento es estar ALERTA a los destellos que nos proporciona el pasado y aquellas acciones realizadas por nuestros compañeros; acciones truncadas por las consecutivas organizaciones y los Gays power que se subieron al tren del progreso.
El gay de aquellas épocas gloriosas era muy diferente al actual, aquel generalmente era pensante, con contenido y sus formas no importaban, podía ser masculino como femenino. Podían no ser conciente de que sus actos eran revolucionarios en sí, solo con su existir rompían con en el orden reinante que se pretendía imponer. Los que si eran concientes de sus conductas revolucionarias tenían un aderezo: “la ideología”.
Por un lado tenían conciencia de que sus prácticas iban en contra del patriarcado y del rol que debía cumplir el hombre en la sociedad y además sospechaban del concepto “revolucionario” del hombre nuevo. Por otro lado a pesar de desconfiar de prospecto del hombre nuevo no dejaban de lado la lucha de clases. Aquellos en su mayoría provenían de un clase bastante acomodada, contenían un nivel intelectual favorecido por ella., pero a pesar de ello fueron fieles a sus deseos y a la ideología que fueron construyendo.
Entrando ya en los 80 empezó a tomar peso los escritos políticos y sociológicos de nuestra poeta Rosa Luxemburgo (N. Perlomgher) pero a su vez comienzan a conformarse los movimientos que no estarían pendiente de los destellos que nos dejaban nuestros compañeros setentistas. La lucha de clase dejo de ser bandera de lucha, los derechos conseguidos serian netamente burgueses, ¡”arriba la unión civil” !, unión burguesa que da más fuerza a la propiedad privada; se consiguió de esta forma subir al tren del progreso. Los derechos de las compañeras travestis arrojadas al la situación de trabajo sexual no interesa, al igual que los de muchos gays de condiciones económicas adversas que no tienen como muchos Argentinos acceso a un trabajo digno, así como tampoco a la educación y a la salud. Esto puede catalogarse de pesimismo, pero es un pesimismo revolucionario que no tiene que ver con la resignación fatalista, sino es un pesimismo que está al servicio de la emancipación de las clases, sectores y Ghetos oprimidos. Si hablamos de proyectos enmancipatorios en la actualidad tenemos miles de personas gays y no gays que luchan para interrumpir la evolución que nos lleva a la catástrofe. Hoy en Argentina es verdad que hay organizaciones oficialistas y funcionales al sistema, pero a la vez hay otras tantas que resisten, se oponen y luchan contra el actual gobierno que agudiza la exclusión y marginación social. El presidente Néstor Kirchner acaba de autorizar el pago de la deuda externa con el pretexto propiciar un país con autodeterminación, el pago de ésta deuda ilegitima y fraudulenta se realizara con parte de las reservas del tesoro nacional y con la emisión de un bono que compró el ANSES al gobierno , por estar este ultimo aún en defauld. Dentro de las agrupaciones que están en contra del gobierno de turno por sus políticas de miseria, se encuentran militantes del nuestra comunidad, los mismos que realizan hace un par de años la contra marcha del orgullo gay, lésbico, transexual, travestí, bisexual e intersex. La contra marcha esta conformada entre tantos por la trilogía A.L.I.T.T, FULANAS y El Área de Estudios Queer, que con sus similitudes y diferencias tienen mucho que gritar. Estas diferentes agrupaciones sostienen que no hay nada que festejar, teniendo en cuenta la realidad social consecuencia del largo proceso de empobrecimiento en el que estamos insertos gracias a nuestros anteriores y actuales representantes. Según el grado crítico de cada agrupación otro motivo de la contra marcha es la crítica activa a la dirigencia de las agrupaciones gays, dirigencia genuflexa, burguesa y parasitaria.
ALARMA : se observa humo que más que gris tiene tiente multicolor, AVISO DE INCENDIO, ALERTA: cortemos la mecha o todo se habrá perdido.
Rompamos con la automarginación recurrente de los movimientos gays en Argentina, articulemos nuestra lucha con la de otros movimientos, eso si instalando parte de nuestra realidad para que no nos comamos el buzón del actual hombre nuevo. Además a esto debemos sumarle el retrabajo ideológico porque al transitar en esta sociedad capitalista hemos incorporado matices conservadores, posmodernos entre otros. Lo ideológico tiene que estar presente, no olvidemos que Benjamin no concibe la revolución como resultado “natural” o “inevitable” del progreso económico y técnico (o de la “contradicción entre las fuerzas y las relaciones de producción”). Contrariamente al marxismo evolucionista vulgar Benjamin sostiene que la revolución se debe instalar articulando las condiciones materiales existentes con lo subjetivo, la revolución, compañeros, vendrá de la mano del Mesías. Solo cabe preguntarse cual es nuestra concepción de Mesías, aquella que habla de un dios todo poderoso ubicado a la “derecha” de los oprimidos o en realidad el Mesías habla de nuestros cuerpos, nuestros hombros radicales unidos para cortar la mecha de esta maldita dinamita.
El Mesías somos nosotros, los que luchamos a diario para revertir todo tipo de desigualdades que nos arroja un estado compuesto por instituciones burguesas, instituciones que nos observan bajo lupa y que nos “obligan” al deber ser. Las instituciones: escuela, familia, justicia bendecida por la jerarquía de la iglesia católica, así como también el sistema en donde estamos insertos, son el gran enemigo. Ellos continúan venciendo, pero a la vez otros tantos continuamos resistiendo a las imposición que se nos somete. Debemos dejar de ser víctimas pasivas para devenir en víctimas activas, sujetos y sujetas demandantes. La redención mesiánica y revolucionaria es una misión que nos asignan las generaciones pasadas, hay que consumar el combate enmancipatorio.
Debemos mirar nuestro pasado y no se trata de un sentimiento contemplativo sino de un pesimismo activo, organizado, práctico íntegramente volcado al objetivo de impedir por todos los medios posibles el advenimiento de lo peor. Nos corresponde realizar un salto dialéctico, fuera del continuun, en primer lugar hacia el pasado y luego hacia el futuro. El salto del tigre hacia el pasado consiste en salvar la herencia de los oprimidos inspirarse en ellas y volver a saltar hacia delante con el material explosivo, subversivo rescatado del pasado para hacer estallar el continuun de la historia. La receta de felicidad solo esta en los aires libertarios que hemos respirado.
Mientras se olviden los sufrimientos de un solo compañero o compañera no puede haber liberación.
No debemos olvidar los compañeros asesinados solo por el hecho de ser diferentes, debemos estar atentos a sus prácticas revolucionarias, debemos estar juntos a aquellos y aquellas que están doblemente oprimidos por su color de piel, religión, sexo, género y deseo. La lucha de clases es la contradicción principal pero no es la única contradicción.
Debemos estar pendientes de los destellos de nuestros compañeros muertos en batalla; cada intento enmancipatorio por humilde y “pequeño” que halla sido, quedará a salvo del olvido y será “citado en la orden del día”, solo si es honrado y rememorado a través de la lucha.
“Articular históricamente el pasado no significa conocerlo “tal como fue en concreto”, sino adueñarse de un recuerdo semejante al que brilla en un instante de peligro.” (tesis VI).
Hoy estamos en peligro, hoy cuando una gran mayoría, festeja la unión civil, como un logro importantísimo, como un punto crucial de conquista del colectivo GLTTBI y se olvida de la profundidad de la verdadera opresión, se nos coloca en segunda clase del tren del progreso. La miseria, el olvido, la marginalidad y la muerte es el costo del boleto del tren lineal que nos llevara al “paraíso”. Hay que despreciar a “los que nadan y se ahogan en el río del devenir y se dedican a la admiración descarnada del éxito”, nuestro trabajo es nadar contra las olas de la historia, hoy no debemos festejar absolutamente nada, hoy el festejo del orgullo GLTTBI se ha frivolizado y mercantilizado, la marcha debe devenir en contramarcha, hay que pasar el cepillo a contrapelo, para bosquejar o esbozar aquello que no nos ha sido trasmitido de las generaciones pasadas. Solo se nos muestra lo que legitima los derechos de algunos privilegiados, a costa del más rotundo olvido y entierro de las genuinas luchas. Los festejos culturales organizados por le estado, la iglesia o la iniciativa privada llámese marcha del orgullo, vendimia gay etc, son magníficos ejemplos de empatía con los vencedores, entonces ¿Por qué identificarse y sumarse a tan acriticos acontecimientos?
Benjamin encuentra una prefiguración lúdica, y hasta grotesca, en ciertas fiestas populares como el carnaval. Coincide con Bajtin, que mirando pasar el corso escribe: “ El carnaval es un estado de excepción. Un derivado de las antiguas saturnales, en oportunidad de las cuales lo alto y lo bajo se intercambian de lugares y los esclavos se hacían servir por sus amos.” Estas fiestas populares eran oportunidad de expresión del verdadero deseo del los sujetos oprimidos; si hacemos un poco de memoria podemos recordar los corsos que hasta hace un tiempo se realizaban en la boca y en otros lugares del conurbano bonaerense, donde aquellas personas que deseaban construir un género opuesto al de su sexo biológico aprovechaban esa oportunidad como destello de felicidad; ¡ desde el paraíso soplaba una tempestad de aires libertarios, muy diferente a esa tempestad que llamamos progreso!
El carnaval, el corso son los momentos de alegría, baile y desenfreno, son la historia de la celebración popular que fusiona lo místico con lo pagano. Una fórmula de desahogo social que no se rinde. Este desenfreno es necesario para quitarse de encima por un rato las leyes de la buena convivencia que rigen la sociedad, es la burla a las autoridades eclesiásticas y terrenales, es la posibilidad donde reina al revés, donde el esclavo es amo. El carnaval invita a despojarse de normas, a jugar con el vecino, es la terapia del oprimido. El carnaval fue tapado, ignorado, prohibido durante mucho tiempo en nuestro país, esto no nos parece casual. Desde hace no mucho tiempo esta fiesta popular esta resurgiendo desde las cenizas, solo hay que saber darle un contenido ideológico para que sea un verdadero psicodrama popular, una verdadera socialización de los núcleos angustiantes. Hay que llenar este momento de un tiempo pleno y actual, de un tiempo-ahora, que nos posibilite un corte a las categorizaciones que nos obligan a obedecer. En este tiempo-ahora podemos burlarnos de la muerte, del poder y sacar el personaje “oculto”. Es una posibilidad lúdica para romper con la subordinación de género, donde los hombres pueden disfrazarse de mujer y viceversa, rompiendo con la continuidad sexo biológico, género y deseo. El corso y el carnaval nos invita a despojarnos de normas y principios, de soltar la energía contenida, de jugar con el primo y el amigo. Pero hoy día la fiesta por excelencia dentro de la comunidad es la fiesta del orgullo gay, lésbico, travesti, transexual, bisexual e intersex, hoy nuestro objeto de idolatracíon , nuestro objeto fetiche son las seudos conquistas a manos de nuestros “representantes” lésbicos-gays que lo único que representan son sus propios intereses y los intereses de las discos que lucran con nuestro deseo. Nada corrompió mas a nuestras organizaciones que la convicción de nadar en el sentido de la corriente. Las celebraciones acríticas son nuestra perdición, son nuestra renuncia a la posibilidad de cambio y liberación. Nada parece más irrisorio que el optimismo de la C.H.A y S.I.G.L.A cuyo programa político no es sino “un mal poema de primavera” , el optimismo y oportunismo “sin conciencia” esta inspirado por la ideología del progreso lineal que solo nos lleva a la catástrofe y a la barbarie. Esta carencia de conciencia solo nos lleva a la carencia cultural que nos despoja de los legados libertarios de nuestros muertos. Por lo tanto no hay nada que festejar, la imagen de la felicidad es inseparable de la imagen libertaria, y la liberación mesiánica que nos proveerá la redención todavía no ha llegado. Benjamin no predica el odio a los individuos sino hacia un sistema, un sistema que toma fuerza por las instituciones que todavía siguen en pie, por los individuos que a la vez le dan cuerpo.
No debemos odiar a aquellos individuos con una ideología desclaseada y posicionada en sus intereses personales, estos individuos son los que sostienen y “luchan” por avances y conquistas que nos posicionaran en igualdad en cualquier instante. “Nada choca más con la idea de progreso que la posibilidad de la “meta ideal”,pueda y deba, acaso, realizarse en el instante que viene, e incluso en este instante”. Estos personajes no deben ser odiados y despreciados pero si su ideología. O acaso entramos en el bolsillo de las organizaciones GLTTBI como muchas de las organizaciones de izquierda y sociales entraron en el bolsillo de nuestro presidente Néstor Kirchner. ¿Compartimos también que el enemigo ya no esta en la casa rosada? ¿Renunciaremos a la exigencia moral combativa para la supresión de los sistemas sociales injustos e inhumanos que continúan sin mínima modificación?¿Van a dejarnos bordar de pájaros las banderas rojas de la libertad?
La lucha no debe cesar, la marginación, la desigualdad, la discriminación continúan a la orden del día, la homofobia
continua vivita y coleando. En nuestra próxima vendimia continuemos cosechando los frutos benditos de esta sociedad hipócrita y conservadora; vallamos a festejar todos juntos a la vendimia gay, vendimia que nisiquiera se llama vendimia GLTTBI, y menos vendimia queer; por supuesto si esta sociedad y nuestra comunidad GLTTBI nos obliga a definirnos como hombre o como mujer, como heterosexual u homosexual, la categoría queer, categoría extraña, rara sin definición y con un componente ideológico no es pertinente para ellos y ellas. ¡Que se continúen eligiendo reinas!, no importa si luego con sus coronas sean “demoradas” por las fuerzas policiales por llevar ropas del “sexo contrario” abalados por el articulo 80. No importa que éste festejo este en manos de los que lucran con lo “diferente”, tampoco que no nos garantizan un espacio seguro desde el momento que la “seguridad” esta a manos de la maldita y homofóbica policía mendocina. La vendimia gay privada debe devenir en vendimia queer pública entra tantas cosas. “Estamos aquí acostúmbrense” o acaso debemos pedir permiso. El deseo, el cuerpo y la mente no deben pedir permiso. Las imposiciones sociales y culturales penetran nuestras sábanas, la revolución empieza por casa, si hablamos de un Mesías revolucionario lo que primero que debemos revolucionar es el cuerpo y el deseo. Luego de este primer paso costoso para muchos, debemos poner en debate lo privado en público, ganar espacios junto a otras organizaciones que están pendientes del relámpago de cambio.
La lucha no debe cesar , nuestro don es encender en el pasado la chispa de la esperanza. Nuestras guías, nuestros
muertos no estarán seguros ante el enemigo cuando éste venza. Y este enemigo no ha cesado de vencer.
Una manera de instrumentarnos para el combate es rescatar la memoria del frente de liberación homosexual. A través de la memoria es posible recuperar otras dimensiones de la historia, mostrar otros rostros y desmentir la inexorabilidad del progreso continuo, que coloniza el pasado y hace del futuro la repetición de lo mismo. Hay que reactualizar permanentemente la tradición, impedir el conformismo que se disfraza de novedad. Si quedamos conformes con la unión civil, la obra social para nuestras parejas, puntos “importantísimos” que nos llevaran a la posibilidad de la adopción , las “megas” discos, la bendita tolerancia; estamos perdidos. ¿Hoy el FLH lucharía por estas seudos conquistas?
Hay que reconstruir la historia del FLH, porque la historia que conocemos es el relato del pasado producida por los vencedores de ayer y por sus herederos: la clase dominante y las privilegiadas, esta última solo con ansias de escalar, cortar las cabezas; porque su fin último solo es ubicarse, trepar, pisotear y no la lucha legitima de las minorías.
El “tiempo Mesiánico” es el que nos proporcionará la explosión tanta basura social-demócrata, y utilizando el poder de la memoria revolucionaria del FLH como una cámara “Histórica de tiempo retardado” , articulado con el posicionamiento de los actores de la contramarcha podremos producir un “tiempo lleno con presencia del ahora”.
No es nuestra intención canonizar la historia y tradición del frente de liberación homosexual sino convocarla en una nueva escena de combate.

Bibliografía:
Lowy, Michael, Aviso de Incendio: Romanticismo, mesianismo y marxismo en la filosofía de la historia de W. Benjamin
Nadal, Estela Fernández. La concepción de la historia de Walter Benjamin. (UNC).
Carnaval la fiesta inolvidable. En: Poder y sociedad, Nº 41, 18 de febrero del 2006.

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